El arte religioso siempre tiene un desafío extra. No sólo debe ser bello y cuidar las formas sino que debe representar con exactitud las imágenes. El artista debe dejar de lado sus propias ideas para dar paso a la comunicación de una idea compartida por muchos otros fieles.
En la ciudad de Tandil, provincia de Buenos Aires, existe un vía crucis emplazado en un cerro rodeado de árboles que fue inaugurado en el año 1943. Es posible caminar entre el bosque y atravesar las quince estaciones que representan el camino de Jesucristo hasta su Cruxifición. En cada una de las estaciones es posible observar esculturas de los distintos personajes que rodean a Jesús en su camino.
La estación más impresionante es la que muestra a Jesús crucifacado, sobre una madera que tiene 24 metros de altura, realizada en cemento con acero. La imagen del Mesías se puede ver desde distintos puntos de la ciudad y, acercarse a la base de la cruz, significa tener una visión de Tandil desde las alturas. Esta escultura pertenece al escultor italiano Santiago Berna que terminó la obra realizada en piedra molida y cemento.
Las expresiones de los personajes a través de las estaciones son sutiles pero a la vez impresionables. Tal vez por el silencio que produce el bosque, es que muchas personas recorren el Vía Crucis, aún cuando no se trate de la Semana Santa. El silencio brinda un lugar de reflexión para los fieles pero también atrae por su belleza.
Las diferentes esculturas fueron realizadas con piedra de la ciudad de Mar del Plata. Artistas argentinos como José Fioravanti, Humberto Cerantonio, Roberto Capurro, Antonio Sflorza y Ricardo Musso trabajaron en las esculturas del Calvario. El prestigioso arquitecto Alejandro Bustillo también colaboró en el proyecto del vía crucis.
El Calvario de Tandil es un conjunto de obras valiosas de los pocos en el mundo de su estilo. Si bien fue abierto al público a mediados del siglo pasado, en 1967 se emplazó la última estación que se trata de la Gruta del Sepulcro. Allí es posible ver la imagen de Cristo acostado, rodeado de vegetación y piedras que dan el marco a su eterno descanso.
En la ciudad de Tandil, provincia de Buenos Aires, existe un vía crucis emplazado en un cerro rodeado de árboles que fue inaugurado en el año 1943. Es posible caminar entre el bosque y atravesar las quince estaciones que representan el camino de Jesucristo hasta su Cruxifición. En cada una de las estaciones es posible observar esculturas de los distintos personajes que rodean a Jesús en su camino.
La estación más impresionante es la que muestra a Jesús crucifacado, sobre una madera que tiene 24 metros de altura, realizada en cemento con acero. La imagen del Mesías se puede ver desde distintos puntos de la ciudad y, acercarse a la base de la cruz, significa tener una visión de Tandil desde las alturas. Esta escultura pertenece al escultor italiano Santiago Berna que terminó la obra realizada en piedra molida y cemento.
Las expresiones de los personajes a través de las estaciones son sutiles pero a la vez impresionables. Tal vez por el silencio que produce el bosque, es que muchas personas recorren el Vía Crucis, aún cuando no se trate de la Semana Santa. El silencio brinda un lugar de reflexión para los fieles pero también atrae por su belleza.
Las diferentes esculturas fueron realizadas con piedra de la ciudad de Mar del Plata. Artistas argentinos como José Fioravanti, Humberto Cerantonio, Roberto Capurro, Antonio Sflorza y Ricardo Musso trabajaron en las esculturas del Calvario. El prestigioso arquitecto Alejandro Bustillo también colaboró en el proyecto del vía crucis.
El Calvario de Tandil es un conjunto de obras valiosas de los pocos en el mundo de su estilo. Si bien fue abierto al público a mediados del siglo pasado, en 1967 se emplazó la última estación que se trata de la Gruta del Sepulcro. Allí es posible ver la imagen de Cristo acostado, rodeado de vegetación y piedras que dan el marco a su eterno descanso.
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Pero que bien explicaste, hasta sentí que estaba ahí, pero no tendrías por ahí tomas desde arriba, para ver cómo se ve desde ahí y también desde abajo…allá en el pueblo para ver cómo se ve la cruz?
Se ve increíble el lugar y aunque el arte religioso no sea lo mío debo admitir que me encantan las estatuas.
Saludos