November 2, 2009

Curar no es sólo un tema de la medicina

 
 Para realizar una muestra se necesita del talento de un creador. Pero detrás de las obras también está el trabajo de profesionales que se esfuerzan por coordinar las piezas y permitir que el mensaje llegue al público.

 
Una tarde soleada de sábado. En el horizonte se distinguen el Riachuelo, los puentes y algunas maquinarias oxidadas que quedaron de una época mejor. Pero ante ese paisaje se alza un edificio moderno, de líneas puras y paredes claras. En la Fundación Proa es posible alejarse del ruido de los turistas que llegan a Caminito y los colores de una arquitectura pintoresca. En el último piso, gente de todas las edades conversa, toma café y hasta algunos se sirven una copa de vino tinto para acompañar el atardecer en pleno barrio de La Boca.
En el bar del lugar, una estructura de madera y lana de colores, realizada por Daniel Joglar, se introduce en el espacio vacío y cae por el centro del edificio. Cada persona que recorre la Fundación se encuentra rodeada de arte. La muestra se llama Lindero y se basa en instalaciones dentro de los espacios de uso de común de la Fundación. “En este caso trabajamos la idea de paisaje y el diálogo con eso. Los artistas hicieron intervenciones específicas”, dice Ana Gallardo, la curadora de la muestra. 
 
fundacion proa

Daniel Joglar. La distancia entre las cosas, 2009. Escultura. Lanas de color y varillas de madera. Medidas variables-

Cada una de las obras que se pueden apreciar en un museo o en un centro cultural fueron organizadas en la mente de un curador que tomó la información  y que construyó una relación con el artista para alcanzar un objetivo en común. La palabra curador proviene del latín curator. El término era utilizado para aquellos protectores de los niños o incapacitados. En el mundo del arte, el rol surgió en la década de los 80 y es utilizada para darle nombre a aquellos profesionales que se encargan del armado, organización y producción de una muestra. Delfina Helguera es profesora de Mercado de Arte y Arte contemporáneo en la Universidad de Palermo y es la coordinadora del curso de Curaduría en el instituto ESEADE de Buenos Aires. “La curaduría es como un investigador en las paredes. Es una persona que investiga a través de la exposición, es decir,  de la cosa física del arte”, comenta Helguera.   

El trabajo paso a paso
En otro punto de la ciudad de Buenos Aires se encuentra el Museo Nacional de Bellas Artes. Florencia Galesio fue la encargada de armar el sector de arte argentino. “Hicimos un rastreo de todas las piezas de la colección y una selección de lo más representativo por artista y por tema. Existen distintos elementos que se ponen en juego cuando uno determina qué va poner para que vea la gente. A partir de lo que se quiere contar se eligen las piezas para mostrar”, comenta.
Mas allá de la producción general, el curador debe tener en cuenta algunos problemas como que las obras sean de difícil transporte o manutención. Además debe mantenerse alerta a los contratiempos y a las dificultades de los artistas. Ana Gallardo señala que un punto importante es la relación con las instituciones pero admite que no existe una muestra a la que se negara curar. En todos los casos, el curador se debe mantener como un ser flexible.
           

MNBA

Museo Nacional de Bellas Artes

La  negociación más importante
El trabajo de quien organiza una muestra incluye necesariamente la relación con los artistas. Puede suceder con alguien que trabaje en el momento o con los herederos de las obras. Cada curador tiene un estilo distinto para manejarse. Ana Gallardo comenta: “Encuentro obras de artistas que terminan mis pensamientos”. En su caso prefiere presentar el proyecto y luego dejar que el creador actúe con libertad. Es por eso que prefiere ser llamada coordinadora.
En otros casos es necesario extenderse en las relaciones con los artistas. Florencia Galesio comenta que para armar el pabellón de arte argentino necesitaron contactarse con las familias de algunos pintores y, a su vez, convocar a los contemporáneos para buscar información. “El contacto con el artista siempre nos da una pauta o una llave para poder resolver una cuestión”, aclara. En este caso los convocados se mostraron felices de ser llamados pero la clave, señala Galesio, es ser cuidadoso a la hora de tratar sobre el material.
Hoy en día, está bien visto el trabajo con un curador. En general, los profesionales dicen que la relación con los artistas es muy buena. Otra vez, no existen instrucciones para organizar una muestra sino la labor depende de cada caso.
 

Qué se necesita
La palabra que define a la lógica de trabajo de un curador es flexibilidad. En el pasado, existían los investigadores de arte que se mantenían en el ámbito académico y quienes trabajaban de manera estable dentro de un museo. En la actualidad, los curadores pueden ser independientes y desarrollarse en otros ámbitos del arte. Por ejemplo, el caso de Ana Gallardo que es artista.
Como en toda profesión existen ciertas cualidades que ayudan a la tarea. Florencia Galesio señala que la paciencia y la creatividad son cuestiones importantes además de “formar el ojo”, es decir, ver y conocer.
       

La tarea más difícil que puede tener un curador es definirse. El arte es un área que no acepta conceptos firmes e inamovibles. Cada obra que se expone y que luego es admirada o entendida por alguien necesitó de un comunicador que uniera al espectador y al artista. Una tarea tan transparente e importante como el aire que separa a una persona de una obra de arte.          

     

arte I para cuadro       Clásico y argentino          

  Turistas. Cientos de ellos caminan por las calles de Buenos Aires. Una  parada necesaria para muchos  es el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Hablan, miran, se ríen: nunca han estado en presencia de un museo bien argentino. Este espacio posee colecciones europeas y nacionales estables, además de las muestras itinerantes.
Existe un staff de curadores que se ocupan especialmente de mantener en buen estado y de organizar cada una de las muestras. Cualquier persona que quiera acercarse  se convierte en el espectador del trabajo de cada uno de los curadores.
Desde una pareja de turistas norteamericanos hasta un grupo de adolescentes revoltosos que vienen en grupo: todos están en los planes de un curador a la hora de armar la exposición.
En el primer piso del MNBA, el arte argentino se convierte en protagonista. Propone un recorrido desde el siglo XIX hasta la actualidad. Comienza con típicas escenas costumbristas,  de gauchos, calles de tierra y personajes coloniales. Tal es el paisaje que se ve en cuadros como Idilio Criollo de Juan León Pallière o El Retrato de Manuelita de Rosas por Prilidiano Pueyrredón.
Un camino obligado entre paredes blancas oficia de línea de tiempo hacia obras más contemporáneas como Sin Pan y Sin trabajo de Ernesto de la Cárcova o Las Parvas de Martín Malharro.
El MNBA es una de las tantas ofertas artísticas que tiene Buenos Aires pero tal vez la más cercana a las raíces históricas argentinas. Es probable que por eso el hall de entrada siempre esté poblado de distintos grupos: desdes visitantes  ocasionales, chicos de colegios y los eternos turistas. 
         

  arte II para cuadro    

        Esto es  lo nuevo      

 La exposición de arte en la actualidad es una novedad porque no responde a los parámetros que marcaron los museos tradicionales. La Fundación Proa es un ámbito encastrado en Caminito en el barrio de La Boca.  El edificio se alza como un monumento limpio, preciso y luminoso y contrasta con el retrato pintoresco que ofrece el típico barrio porteño.
Parece un oasis de blancura frente al movimiento frenético que presenta Caminito, especialmente los fines de semana. Los colores brillosos de los conventillos (devenidos en atracciones turísticas), las voces de los turistas y el tango inundan el clima del lugar. Pero entrar en la Fundación significa zambullirse de repente en un mundo donde las obras se presentan con una visión actualizada.
El arte moderno propone nuevas formas de exposición a las que deben adaptarse los curadores. Se presenta un desafío a la hora de encontrar la manera de poder comunicar a los espectadores. Una de las últimas muestras que presenta este espacio se llama Lindero y su novedad es que se trata de obras que se ubican en espacios de uso común dentro de la Fundación. Por ejemplo en las paredes de la librería, en un muro exterior de la cafetería o una obra que  atraviesa los pisos del edificio.
Tal como en un museo, quien visite el lugar camina entre arte y se empapa de eso. El desafío entonces no es sólo del curador, sino también del espectador moderno para poder apreciar lo que está a su alrededor.
             

   el papel del curador  

Florencia Galesio es curadora del Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires. Fue una de las encargadas de armar el pabellón de arte argentino que se ubica en el primer piso del museo  y que constituye una de las principales colecciones de la institución.                                                                                                                                                                                                                     

     

     

    

Foto 1: Gentileza Prensa Fundación Proa 

October 28, 2009

opino que

Arte. Se dice tanto (existe este blog!), ¿Pero qué es lo que nos provoca el arte ?
Siguiendo la tradición de posteos no académicos, a continuación hay experiencias que ha tenido gente cercana a mi. Todas contaron qué es lo que les provoca el arte en un mezcla de opiniones, anécdotas y sentimientos.

 UNO

 “El arte moderno no me gusta mucho. Una tela con pequeñas manchas verdes llamado “lo perfectamente verde” y no entiendo que me quiso decir el artista con eso. A veces creo que cuando dicen: “cada uno tiene que interpretarlo” es para hacerlo sentir a uno más tonto de lo que ya se siente observando algo cuyo sentido no parece más complicado que decir…son manchas verdes. Creo que en lo que es el arte moderno, hay mucho de hacer sentir inferior a quien observa las pinturas.”  

“Para mí el mejor arte no tiene que ser sencillo, pero si tiene que ser claro en lo que refleja. Es decir, yo me siento bien cuando me transmite sentimientos de alegría con colores, con imágenes representativas. Pero quizás tiene que ver con mi forma de ser, esta cosa de sentirme inferior. Por no tener el poder de captarlo como muchas personas tienen la suerte de hacerlo, me siento ignorante o con capacidad nula. Porque mucha gente (no digo toda) que conoce de arte no respeta que uno quizás no pueda captar esas cosas. Y ahí es cuando yo reniego del arte y no se me permite disfrutarlo. En conclusión, el problema no es el arte en sí, sino muchas de las personas relacionadas o aficionadas a él que se sienten con el poder de menospreciarlo a uno porque simplemente no nació con el talento para apreciar pinturas más modernas, y sólo disfruta de unas frutas sobre una mesa”.  Rosario Arán, 21 años– Buenos Aires. Estudiante de periodismo UB  

  DOS

Para mí el arte es EXPRESIÓN, cualquier tipo de expresión que una persona haga, yo la considero arte. Me molesta mucho que la mayoría de los críticos de arte tiendan a devaluar creaciones artísticas que para ellos no pueden ser consideradas “arte” ya que no se rigen por un conjunto de reglas y técnicas pre establecidas por otros artistas. Pero estos otros artistas, sin importar de que época,  no se regían por un conjunto de reglas y técnicas, entonces porque debemos hacerlo nosotros? Así que sí, soy de las fieles creyente en que cualquier expresión puede ser considerada ARTE, aunque sea solo un dibujo de una casita que mi hermana pintó cuando tenía 5 años”  Iael Bielorai, 21 años– Panamá, Buenos Aires. Estudiante de periodismo UB

TRES  

 “Una vez leí una cita que decía que la diferencia entre el arte y la ciencia es el poder de manipulación que tiene esta última en cuanto a una sociedad, y que es por eso que muchas veces se desmerece al arte. Como persona no amante del arte debo reconocer que hay algo de realidad en esto”.

“Ahora, muchas veces me pregunto a que se considera arte. Si lo resumimos a la pintura… no entiendo absolutamente NADA sobre artes plásticas, pero hay cosas que se pueden mirar desde el sentido común. Vas a un museo, de esos que te llevan en sexto grado, y muestran un cuadro con un par de rayas con tempera, muy parecidas a los primeros dibujos de un infante, y la guía (generalmente, aburrida!) cuenta con orgullo que esa obra cuesta miles y miles de pesos. POR QUE??? Si a un chico de 5 años no le pagan por hacer lo mismo! Cuál es la genialidad de agarrar un pincel y hacer 5 trazos de colores? De donde salió eso del “arte abstracto”? Porque, si muestran un cuadro en donde haya algo real, por lo menos uno puede opinar si es lindo o feo. Pero como juzgar un par de pinceladas al aire?

Entonces, reconsideremos a que llamamos arte. Toda pintura es artistica? ”

 Antonella Ríos, 21 años- Buenos Aires. Estudiante de medicina Fmed, UBA

 CUATRO

“Creo que el arte últimamente no se preocupa en incentivar a la gente para que la vaya a ver. Al parecer, no es su objetivo principal generar seguidores. A veces ir a una expo de cuadros o de esculturas no es de lo atractivo para quien no le interesa tanto. Y si acompañas a alguien, porque a veces no te queda otra, hay un bichito que te pica y te dice UPA esto es lindo.

 Recuerdo que una vez en el MALBA estaba mal predispuesta porque supuse que no iba a encontrar nada atrapante para mi, hasta que en el piso tirados había un montón de caramelos. En ese momento quise saber que era y de hecho jamás le preste atención a una guía tanto como ese día.

 Otra de mis experiencias fue ir al Guggenheim un museo que su estructura caracol incentivaba a que lo recorrieras entero por el solo hecho que si estabas ahí AL CAMINO LO TENÍAS QUE TERMINAR.” 

 Eugenia Micheau, 21 años, Buenos Aires. Estudiante de periodismo UB  

 cabecera bloh

 

 

 

October 3, 2009

oh Romeo

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                                                                                                       Fuentes   Imagen 1   Imagen 3

September 15, 2009

belleza

Una mujer llega de su trabajo. Abre la puerta de la casa, deja la cartera en la mesa y las llaves al lado. El día ha sido difícil: trabajo acumulado, dolor de cabeza y calor que anuncia la llegada del verano. Se sienta y empieza a hojear la revista que compró esa tarde. Mira las publicidades, las campañas y las nuevas tendencias para la temporada que comienza. Pero no se siente identificada con ninguna de las mujeres que lucen esa  ropa. Hasta que llega a una página donde la modelo que posa semidesnuda tiene unos kilos de más, pero en la foto se la ve tan radiante con su cuerpo, que parecerían desaparecer los conflictos. La mujer sonríe y se siente satisfecha: existen otras iguales a ella.

Esa situación podría haberle sucedido a cualquier mujer argentina en estos días si hubiese hojeado la edición de septiembre de la revista Glamour norteamericana ¿Por qué? Una de las fotos que de la revista en la edición de este mes mostró a   Lizzie Miller, una modelo de talle 44-46 posando en ropa interior para el fotógrafo Walter Chin. En la fotografía se notan las curvas de Lizzie pero, sobre todo, se muestra la naturalidad con la que la modelo acepta a su cuerpo.

La reacción a la publicación de la foto fue masiva e inesperada. Más de 700 comentarios acompañaron a la nota. La mayoría, de mujeres agradecidas de que se hubiese mostrado a una mujer real con una figura distinta a la de modelos tradicionales. Palabras de agradecimiento, anécdotas e historias de vida llenaron la oficina de la revista  Glamour en agradecimiento. Lizzie, por otra parte, paseó sus curvas por programas de televisión norteamericanos reivindicando su figura.

Leda y el cisne

Como en todos los tiempos, el siglo XXI tiene su modelo de belleza  distinto al que existía, por ejemplo, en el Renacimiento. Las obras que se conservan de ese período muestran a una mujer con curvas. El desnudo también era importante: el pincel y el lienzo se unían para mostrar un cuerpo despojado de prejuicios  ¿Sería que en esa sociedad las mujeres redondas eran la mayoría?

En  Leda y el cisne, de Leonardo Da Vinci la figura es redonda, mullida y la piel  es lisa. No hay imperfecciones. No sólo porque Leonardo fuese un maestro de la pintura, sino porque es cuerpo relleno era para ellos lo aceptado. Los brazos, las caderas y las pantorrillas forman curvas precisas. Parecería que nadie se habrá sorprendido al ver mujeres robustas en los cuadros que se repiten de la época.  

Sería ilógico querer implementar modelos de belleza renacentistas en la agitada vida moderna. Pero si sería valioso escuchar las tendencias reales, aquellas que ocurren más allá de la mente de un creador. Poder tomar los ideales que se reflejan en las expresiones espontáneas, como los comentarios de la foto de Lizzie Miller. Para lograr un modelo de belleza que sea el mismo para todos.

Créditos de la imagen

September 11, 2009

money

¿Cuánta plata manejás por mes? No importa la cantidad, probablemente no sea lo suficiente para vencer el récord de compra de una obra de arte.

Más allá de la técnica, el mundo del artista, los óleos y la pintura existe un espacio de subastas y personajes millonarios que se vuelcan a invertir en el arte. Y no ahorran en  dinero.

Actualmente, la pintura más cara vendida es Numer 5 de Jackson Pollock por 140 millones de dólares.

Jackson Pollock

 

 

El universo del arte tiene una forma de funcionar extraña (o tal vez natural para lo que es el mundo). Algunos artistas vivieron en la verdadera pobreza. Como sucedió con Van Gogh que vivió en la miseria y hoy su cuadro Retrato del doctor Gachet es la octava obra en la lista de más vendidas. Fue comprada a 82 millones de dólares.

Quienes obtienen los cuadros de autores emblemáticos son personajes evidentemente ricos y, por lo tanto, poderosos. Esto no es una crítica a quienes pueden comprarlos, pero es interesante ver como el tiempo, la historia y sobre todo los negocios han cambiado la relación entre el arte y quien lo compra.

El arte es un negocio como tantos otros. Los artistas de la actualidad son cada vez más admirados por quienes no tenemos el mismo talento. Sus obras están en el centro de las miradas internacionales a través de muestras, festivales y bienales. El mundo cultural posa sus ojos en las distintas formas de arte como manera de atravesar fronteras y expandir su conocimiento.

¿Es posible que los altos números a los que se vende el arte sea la manera moderna de homenajearlo? Después de todo, el mundo actual se mide en dinero.

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